Skip to Content

Friday, August 14th, 2020
Organización, Deseo y Política: 10 años del Matrimonio Igualitario

Organización, Deseo y Política: 10 años del Matrimonio Igualitario

Be First!
by julio 16, 2020 Noticias

Lucas Neyra (*)

En la madrugada del 15 de julio, pero hace 10 años atrás, se aprobaba en el Congreso Nacional la Ley de Matrimonio Igualitario por 33 votos a favor y 27 en contra. Con frío, tomando petaquitas para calentar las corporalidades, abrazando a les compañeres que estaban ahí en un grito común y colectivo: “mismo amor, mismos derechos”. No pedíamos más que acceder a un derecho, entre otros tantos históricamente negados, para nuestra comunidad. Casarnos, mas allá de la valoración individual, no puede ser un privilegio de pocas personas. Debía ser un derecho de todes.

Cuando se acercaba la votación definitoria, los discursos homo-odiantes no se hicieron esperar y, sin tupor alguno, inundaban las redes, las calles y los diarios. Algunes hablaban de Guerra de Dios, otres hablaban de que esto era el inicio de una depravación o fin del mundo por ir contra las leyes de Dios, de la Naturaleza, de la Heternorma obligatoria.

Tenía 16 años, cursaba la secundaria y era la primera vez que iba a una marcha de tinte “político” y, además, diverso. Donde esta marikita del sur de La Matanza, popular y reticente del “orgullo gay” se encontró con quienes ponían cara y cuerpo a la organización de nuestro colectivo, de nuestras identidades y deseos.

Es clave reconocer la historia de nuestro colectivo en la Argentina. Desde las primeras Marchas del Orgullo con caretas para proteger la identidad de quienes aun no podían decir públicamente que no acordaban con la “normalidad”; la construcción de programas específicos para luchar contra el VIH-SIDA, los acuerdos políticos con las compañeras Travestis y Trans hasta las leyes de Matrimonio Igualitario, de Identidad de Género; la Ley de Fertilización Asistida, el Cupo Laboral Travesti Trans Diana Sacayán. Reconocer cada hecho histórico que nuestro colectio ha sabido construir y cada territorio en materia de derecho que hemos conquistado. Todos posicionamientos y demadas de índole política, la lucha es por el ejercicio pleno de la ciudadanía, de todas, de todos, de todes.

Nada de esto hubiera sucedido sin la instancia de lo colectivo, la organización como herramienta de transformación social y de acompañamiento frente a las desigualdades cotidianas que, muchas veces hasta hoy, nos arrebató la vida de cientos, miles, de compañeres. La organización política y de acción para gritar en el silencio de la complicidad machista, heterosexual y cis genero que acá estamos; y que queremos los mismos derechos. Ni más, ni menos. Los mismos.

Pero también me parece necesario rescatar una dimensión que articula deseos para darle forma normativa y de ejecución, pero que muchas veces es puesta en tensión. Y es ni más ni menos, que la política partidaria. Aquella que legisla y ejecuta la política pública, la cosa pública como dirá la intelectualidad. Aunque con profundas criticas ideológicas y pragmáticas, las estructuras de la política partidaria, con sus engranajes y tejes, es lo que posibilitó que Argentina sea hoy uno de los países con mayor inclusión para las personas LGBTTIQ+, aunque sea desde lo normativo, de las identidades y orientaciones sexuales disidentes.

Lo partidario, con sus propias pujas internas y los posicionamientos que dentro de sí se articulan, hizo posible que hoy hablemos de derechos conquistados y no de demandas pendientes. El logro radica en que se trascendió la idea orgánica de los partidos políticos y se reivindicó la instancia democracita de un país representativo con acuerdos y diferencias transversales. Les legisladores no solo votaron de acuerdo a la orgánica política, sino a sus posicionamientos individuales, que siempre colectivos, pero que irrumpió en las estructuras de poder.

Legisladores de los mismos partidos políticos votando de manera diferenciada. Discursos exacerbados a favor y en contra, que enfrentaron a compañeres de lista. La organización, política y colectiva, de nuestra comunidad impactó de lleno en las argumentaciones políticas de quienes levantaron las manos para votar y así decidir cómo ejecutar una política de Estado.

Recuerdo a un legislador que llamó a cada une de les diputades para persuadir y convencer de que votasen a favor de la Ley de Matrimonio Igualitario. También recuerdo como la por entonces Presidenta Cristina Fernández invitó a dos legisladoras, que iban a votar en contra, a un viaje a China restando esos votos del propio espacio político del Frente para La Victoria para lograr la ley.

Cinco legisladores radicales también dieron la nota. Desataron broncas, gritos y hasta una división interna por votar a favor, cuando la mayoría de la UCR votaría en contra o presentaría un proyecto de Unión Civil con menos ejes de abordaje.

Los ejemplos se amontonan. Irrumpimos de manera concreta en los acuerdos políticos, la organización colectiva se posicionó como entidad de peso para mediar, para discutir, para meter presión y concretar una conquista. La política era, y es, un escenario de acción y construcción para nuestro colectivo. Reconociendo contradicciones pero nunca negándola como herramienta.

Sin perder el foco en aquello que no funciona, o aun falta, (porque nunca dejaremos de mirar críticamente la forma de ejecutar las políticas públicas y las decisiones de gobierno), estamos aquí para discutir, pero no debemos caer en el discurso purista que es funcional al status quo. Superar las contradicciones no es abandonarlas y mucho menos corrernos de eje. Por el contrario, es demostrar la potencia política de miradas encontradas.

Es necesario leer y analizar con mirada crítica de qué manera funcionan las estructuras partidarias, endo y exogámicamente hablando. La política partidaria, o mejor dicho, los partidos políticos, son un actor más en el juego de la toma de decisiones. Entendiendo eso veremos con mayor claridad: La política fue, y debe ser siempre, una herramienta de transformación social, nunca más una mala palabra.

 

(*) Estudiante de Ciencia Política. Militante de La Matanza profunda y la organización popular. 
Amante del arte como herramienta de transformación y la dialéctica como base de toda construcción. 
Serigrafista y orgulloso marika de barrio. Miembrx de Pandora
Previous
Next

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*