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Saturday, October 19th, 2019
MÁS ENCUENTROS, MENOS CAVERNAS

MÁS ENCUENTROS, MENOS CAVERNAS

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by junio 18, 2019 Actividades, Noticias
Lujan Villani (*)

En el marco de una tarde soleada y de sentires encontrados por el deseo de continuar tejiéndonos en redes de conciencia y empatía, el sábado 8 de junio se dio el encuentro de Educación Sexual Integral (ESI) en la Sociedad de Fomento del Barrio Esperanza. El mismo fue propuesto por un equipo de compañeres que viene trabajando con talleres de ESI desde hace un año. Llevan adelante este taller Flavia Pandolfi, docente, Zulma Pereira, docente, Carla Marina Fernández, estudiante de Psicología, Juan Cuenca, estudiante secundario y Francisco Javier López, estudiante de Psicología Social. Pandora estuvo allí acompañando este encuentro y compartiendo la palabra para desglosarla y resignificar juntes las ideas que circulan sobre la Educación Sexual Integral.

Desde este espacio, se propuso abordar la ESI en tanto Ley y profundizar los sentidos de la perspectiva educativa que desde esta se plantea. Durante el momento que dio inicio al taller comenzaron a emerger las preguntas sobre aquello que en ciertos sectores de la sociedad resulta tabú: ¿qué es la sexualidad?, ¿por qué exigimos la implementación de la ESI en las escuelas?, ¿qué es el cuidado y cómo este se ve afectado ante el desconocimiento? En este marco de cuestionamientos y revisión de muchos de los prejuicios que traemos incorporados, una de las talleristas (Zulma) nos invitó a repensar algunos de los mitos que giran en torno a la implementación de esta Ley en las escuelas. Poniendo la palabra sobre ellos, preguntando y, por qué no, manifestando los propios miedos sobre la difusión del conocimiento sobre las sexualidades logramos abrirnos a pensar sobre las posibilidades del (re)conocernos que desde los medios masivos de comunicación no se plantean y por lo que -debido a ese mismo silencio- nos vemos arrojades al despojo absoluto de nuestra identidad sin siquiera percibirlo.

          

Allí nos reconocimos, por ejemplo, en un juego sencillo pero que se nos dificultaría si no actuábamos colectivamente. Solo ocupando un lugar que es porque existe a partir de une otre pudimos dar marcha a una serie de movimientos estratégicos para que el juego funcione. Como nos sucede en la cotidianeidad de nuestras escuelas, de nuestros hogares, de nuestra sociedad; si no observamos, si no nos observamos, difícilmente podamos resolver y transformar. No obstante, este encuentro de sábado, en una tarde cualquiera para muches pero muy diferente para quienes compartimos esta experiencia, fue presenciado no solo por profesionales de la educación y la salud, sino también por familias, estudiantes y trabajadoras que pensándose como seres fundamentales de una red se acercaron a tendernos sus hilos de emociones, incertidumbres y vivencias.

Sin duda alguna, encuentros como este legitiman los espacios de formación no formales, afianzan los vínculos, habilitan la palabra en una sociedad opresora que insiste en silenciarnos, moviliza a los sectores populares como promotores y productores de conocimiento y hacen del conocimiento una idea que surge de la construcción colectiva y no de la imposición verticalista.

¿Qué es lo que ocurre cuando nos encontramos con ese espacio oscuro, desconocido, aparentemente vacío? ¿Nos preguntamos alguna vez qué pasaría si pisamos del otro lado aunque no tengamos certezas sobre aquel suelo? ¿Y si ese paso cambiara por completo nuestra percepción de cuál es el camino? Puede que si persistimos en la tarea de miraros con los ojos de otres encontremos que el camino es tantos como los pies que anden. Solo así, en el andar sintiendo a quienes me exceden por completo, tal vez logremos salir de nuestras cavernas para mirar(nos) de una vez y otra vez.

       

(*) Profesora de literatura, Matancera, Gatomaniaca, Miembra de Pandora
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