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Saturday, October 19th, 2019
EL TRAVESTICIDIO SOCIAL DE LA INDIFERENCIA ESTATAL

EL TRAVESTICIDIO SOCIAL DE LA INDIFERENCIA ESTATAL

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by marzo 28, 2019 Noticias
Lucas Neyra (*)

 

En el año 2015 la legislatura de la Provincia de Buenos Aires votó por unanimidad la Ley 14.783, conocida como ley de Cupo Laboral Travesti Trans Diana Sacayan, que impulsa a los Estados Provincial y Municipales, a tener dentro de su plantilla de personal un número no inferior al 1%  destinado a personas del colectivo travesti trans. Actualmente de los 135 distritos que componen la Provincia son muy pocos aquellos que adhirieron a la normativa convirtiendo a la Ley 14.783,   4 años después de ser votada y promulgada, en letra muerta.

El Cupo Laboral Travesti Trans Diana Sacayán interpela a los Estados (tanto Municipal como Provincial) a resarcir y reparar la violencia estructural que se comete contra la población Travesti y Trans. Aun hoy se continúa con la lucha para su real implementación en muchos distritos que no  pusieron en funcionamiento dicha ley. La Matanza es un ejemplo de esto último. Es decir, la ley continúa siendo una mera letra prescriptiva sin ninguna aplicación real en el territorio.

 

NATURALIZAR LA FANTASÍA IGNORANDO LA REALIDAD

En el relevamiento llevado a cabo por la Primera Encuesta Sobre Población Trans[1] realizada en el año 2012, en articulación con el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI)  en La Matanza, se registró que cerca del 90% de las personas trans se encuentra por fuera del mercado formal del trabajo; que vive en la pobreza y que el 95% ejerce la prostitución en situaciones de extrema marginalización.

Muchas son las personas que plantean como una locura que, por el solo hecho de la identidad de una persona se le dé prioridad en la obtención de un empleo formal, registrado y con las prestaciones básicas de obra social, salario y beneficios; que cualquiera podría conseguir trabajo si está preparadx o formadx  y que, al fin de cuentas, es injusto. Pero la realidad muestra que lo que se pretende ver como una locura o una injusticia, es todo lo contrario y que la mayoría de las veces la justicia no se acerca ni un cachito a este sector de la población.

La expectativa de vida de una persona Travesti Trans es de 35 años aproximadamente. Los datos que se renuevan año a año son alarmantes. Se había logrado aumentar la edad pero en el contexto socioeconómico que actualmente vivimos en la Argentina, sumado al discurso de odio que se reforzó durante estos años de  gobernanza neoliberal, hace que vivir sea una tarea sumamente dificultosa para esta parte de la población que no sólo debe sobrevivir a la desidia del Estado sino también a la ignorancia, inacción y odio de la sociedad.

La estadística da cuenta de la discriminación sistemática e institucionalizada donde el Estado hace aguas en su rol activo de defensa, promoción y restitución de derechos.  Esta investigación concluyó que la esperanza de vida de una persona Travesti Trans era de 39 años en el 2012. Hoy, luego de avances en materia de Derechos (como fue la Ley de Identidad de Género, la propia Ley de Cupo Laboral y las conquistas desarrolladas por el activismo transfeminista), se está viviendo un retroceso y existe un obstáculo concreto en el proceso de construcción y ampliación de derechos. Si el Estado no implementa políticas públicas concretas, la discriminación, el odio y la muerte continúan siendo la moneda corriente para las personas Travestis Trans.

En lo que va del 2018 se contabilizaron 15 muertes de personas Travestis Trans[2], asesinadas o por causa de enfermedades relacionadas a la falta de atención medica, control y tratamientos.  Al día del hoy  en la Argentina ser Travesti Trans es un motivo por el cual pueden asesinarte. Debemos resaltar la crueldad y saña con la que se desarrollan estos crímenes.  El cuerpo es testigo del odio de hombres heterosexuales y cis género que les arrebatan, sin más, la vida. Recordemos que Diana Sacayán, impulsora de la Ley de Cupo Laboral, referente Travesti de La Matanza y una luchadora incansable por los Derechos Humanos de reconocimiento internacional, fue asesinada en el año 2016 a manos de Gabriel Marino, quien fue condenado a cadena perpetua por su asesinato. A raíz de este caso la Justicia Argentina incorporó la figura penal de Travesticidio como agravante en homicidios vinculados a la identidad de género de la persona asesinada. Si una compañera con esa trayectoria militante también fue asesinada a la edad de 39 años, ¿Qué pasa con las compañeras de las barriadas? ¿Por qué se las invisibiliza y condena cotidianamente por su identidad disidente?

Es innegable la lucha de la que forma parte la disidencia y también somos conscientes del costo que significa romper con los parámetros hegemónicos de identidad y corporalidad. Y esto se hace carne en lxs cuerpxs de las compañeras.  La realidad es que la discriminación y la violencia no solo se dan en forma de crímenes, sino que sistemáticamente las instituciones sociales, estatales y privadas reproducen violencias contra las personas Travestis Trans. En muchos de los casos quienes lxs expulsan a temprana edad (en la adolescencia donde los cambios físicos y la autonomía del cuerpo se construye con mayor fuerza), es la propia familia que  les niega el derecho a desarrollarse de manera plena y respetuosa en su Identidad de Género. Es aquí donde, aparejada con la negación de acceder a un derecho básico como es la Educación, se vean obligadas a que el destino común sea la prostitución como la única opción. Según la misma Encuesta realizada en La Matanza, el 64% sólo tenía aprobada la primaria, un 7% comenzó los estudios superiores pero apenas un pequeño 2 % terminó el terciario o universidad. Actualmente gracias a la construcción y organización de colectivos de activismo Travesti Trans existen instituciones como el Mocha Celis Bachillerato Popular llevado adelante por el mismo colectivo, o en La Matanza la Casa de Diana y Lohana en González Catán, que contiene, acompaña y potencia los desarrollos militantes y profesionales de las compañeras.

En cuanto a la Salud también demuestra la violación por parte del Estado de derechos básicos y fundamentales para cualquier persona. Las problemáticas vinculadas a operaciones con aceite de avión, intervenciones quirúrgicas que persiguen la construcción del cuerpo hegemónico para el consumo de los puteros que eligen a las Travestis Trans como objetos, de deseo y explotación, hacen que esta sea otra causa fundamental de lo que llamamos Travesticidio Social. Esto también se lleva incontables vidas de compañeras año a año porque no pueden acceder a controles, medicación y tratamientos que le son negados por ser quienes son.  Por esto la creación de los Consultorios Diversos o Amigables, pocos y en salas aisladas, donde sí se garantiza el pleno goce del  ese derecho tan básico y tan vital como lo es la salud. La estadística arrojada por esta  Primera Encuesta sobre Población Trans es que el 80% no contaba con ningún tipo de cobertura privada y un 55% realizo algún tipo de tratamiento hormonal. Un 54% efectuó “algún cambio”, 8 de cada 10 manifestaron haberse aplicado inyección de siliconas/líquidos y 2 se colocaron prótesis. El 65% no ha podido acceder a una intervención quirúrgica u hormonal por cuestiones económicas

 

EL ESTADO PROMUEVE (¿O INVISIBILIZA?) DERECHOS

Son incontables las violencias que se ejercen sobre las personas Travestis Trans, muchas ejercidas desde el propio Estado que, desconociendo su rol y reproduciendo una lógica de expulsión profundiza la discriminación por género, hasta llegar al punto de negar una histórica deuda social, económica, y hasta política, de resarcir y restituir lo que por derecho otrxs tenemos como privilegio. No es un favor, es una obligación que respondería a la violencia estructural donde el Estado es el principal responsable. En La Matanza la comunidad Travesti Trans sigue siendo obligada a prostituirse. Podemos ver a las compañeras confinadas a las rutas, donde ocurren la mayoría de los travesticidios y donde, noche a noche, sus cuerpos son objetos de consumo. Donde sus vidas están asignadas a la ruleta rusa de no saber si vuelven a sus casas y donde vemos la negación de derechos básicos como trabajo, educación y salud. Si hiciéramos el cálculo según la nota de la revista La Tecla[3] en la Municipalidad de La Matanza hablaríamos que de un total de 7331 mil trabajadorxs, 73 serían Travestis o Trans si nuestros distrito adhiriera al Cupo Laboral que lleva a la Travesti matancera de nombre.

Es de un tremendo error, humano y político, negar la posibilidad de un derecho conquistado de manera positiva por la legislatura de la Provincia de Buenos Aires (fue aprobada tanto en la cámara de Diputadxs como de Senadorxs), donde lo que está en juego es el pleno desarrollo de vida de las personas travestis trans que viven en nuestro distrito.

¿Qué pasa en La Matanza? Sucede que actualmente no se reconoce la lucha histórica de este colectivo junto al movimiento feminista para acceder a  derechos y a la participación política de los procesos de avance y restitución de derechos en un Estado que, aun persiguiendo la Justicia Social como bandera impulsando políticas públicas de inclusión y acompañamiento en materia de género, no incluye a las Travestis y Trans. Las compañeras están dispuestas a disputar todo, ¿El Estado está dispuesto a escuchar y abrazar su lucha?

 

1  http://www.trabajo.gov.ar/downloads/diversidadsexual/Argentina_Primera_Encuesta_sobre_Poblacion_Trans_2012.pdf
2 http://www.telam.com.ar/notas/201802/253245-promedio-de-vida-trans.html
3 https://www.latecla.info/4/nota.php?nota_id=58163

 

(*) Estudiante de Ciencia Política. Militante de La Matanza profunda y la organización popular. 
Amante del arte como herramienta de transformación y la dialéctica como base de toda construcción. 
Serigrafista y orgulloso marika de barrio. Miembrx de Pandora

 

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