Skip to Content

Tuesday, November 12th, 2019
8 AÑOS DEL MISMO AMOR, MISMOS DERECHOS

8 AÑOS DEL MISMO AMOR, MISMOS DERECHOS

Be First!
by julio 17, 2018 Noticias

Lucas Neyra (*)

 

El 15 de julio de 2010 se sancionó la Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario. Esto significó que a partir de ese momento las personas del mismo sexo podíamos casarnos y Argentina se constituía como el primer país de Latinoamérica en legislar una ley como esta. Antes, ese amor no era merecedor de un derecho político. Nuestros vínculos, y relaciones, estaban soslayados, a fuerza de prejuicio y homofobia, solo a lo privado. Aunque hubieran compartido toda una vida juntes, no había Ley que amparaba ese vínculo y legitimaba a esx otrx como parte de nuestra vida. Tener una casa juntxs, que esx otrx pueda responder por nosotrxs en el caso de una emergencia, no daba lugar a ningún derecho. No había posibilidad alguna de herencias, como tampoco el acceso a prestaciones sociales, nada. El antecedente era la Unión Civil que sancionó la Legislatura Porteña en 2002. Una figura jurídica secundaria, pero no un matrimonio legalmente establecido y que tampoco se correspondía con sus derechos. Logró abrir una puerta para profundizar el debate y a un sin fin de recursos de amparos reclamando que se declare la inconstitucionalidad de los artículos del Código Civil, los cuales impedían el ejercicio del derecho al matrimonio a las personas del mismo sexo.

Mientras nosotrxs bregábamos por el derecho a que nuestro amor sea reconocido por la ley, otrxs argumentaban que nuestro acceso al matrimonio destruiría la institución familiar, que nos encontrábamos en una «Guerra de Dios» o que después la gente se casaría con animales. De nosotrxs y nuestros sentimientos,  muchas cosas se dijeron, muchas cosas se hicieron para demorar que ese derecho negado, sea otra conquista. Los grupos conservadores vinculados a la Iglesia, el Opus Dei y otras corrientes anti derechos hicieron hasta lo imposible para que la presión política no permita que este deseo, plasmado en organización y lucha, se convierta en Ley.

Era invierno y hacia mucho frio. Fuera del Congreso una multitud de personas aguardamos mientras el debate se daba hasta altas horas de la madrugada. Hablaban de nosotrxs, de nuestros afectos, de nuestras identidades, de nuestros deseos, de nuestras conductas, de nuestra sexualidad, su ejercicio y de cómo, segun ellxs, debía ser nuestra vida. Hablaban de nosotrxs en ajeno, como extrañxs de una sociedad que se niega marika, torta o trava, pero aun asi, tuvo escuchar  aquello que lxs marginadxs teníamos para decir. La histórica lucha de las organizaciones LGTBIQ nos llevó al escenario donde luego de 15 horas de intenso debate, pasadas las 4 am del 15 de julio, con 33 votos a favor y 27 en contra se logró la aprobación de una Ley que reparaba el histórico abandono por parte del Estado a las familias diversas.

Teníamos ley. Nos podíamos casar. “Mismo amor, mismos derechos” dejaba de ser una consigna de lucha para convertirse también en una realidad. Esta que construimos colectivamente donde el matrimonio dejaba de ser solo para algunos y algunas (así, bien binario); y se convertía desde ese momento en un derecho político y social de todxs (con X, con E con todas las letras de la diversidad).

Falta. Sin lugar a dudas existe aún un sin fin de reivindicaciones, pero junto a la Ley de Identidad de Género, fueron fundamentales para consolidar una perspectiva de género y latinoamericana en el Sur de la región. Aun hoy debemos aunar luchas, encontrarnxs y hacer caer el sistema que oprime y violenta a las identidades no hegemónicas.

Hoy todas las luchas son nuestras, porque como dijo Lohana Berkins: «Sigue siendo necesario sostener la insolencia de nuestros cuerpos, para mostraselos a una sociedad que no logra entender la fragilidad de nuestras vidas».

(*) Miembrx de Pandora, militante popular . 
Serigrafista y orgulloso marika de barrio.
Previous
Next

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*