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LA PARABOLA DE RAMONA. LA MAREA VERDE QUE CRECE DESDE LAS JUVENTUDES

LA PARABOLA DE RAMONA. LA MAREA VERDE QUE CRECE DESDE LAS JUVENTUDES

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by noviembre 28, 2018 Multimedia, Noticias, Pandora TV

Por Luciana Peixoto (*)

En el curso lectivo 2018, como estudiante del colegio La Salle con orientación en comunicación dentro del área de taller de producción de lenguaje, realizamos un videoclip en stop motion llamado: “Ramona”.

Una historia de vida de una mujer que sufre las desigualdades sociales y toma la decisión de realizar un aborto clandestino que termina costándole la vida.

Ramona, madre de 5 hijos que quedan en la orfandad. Su esposo, que se fue a trabajar al campo lejos de su cálido hogar, no se entera del embarazo, sus complicaciones y el grave costo.

Este fue un mensaje claro y contundente, que busca mostrar una realidad desde su interior. Sacando a la luz el sufrimiento y el dolor que causa no tener otras posibilidades. También hace una crítica y responsabiliza a un Estado ausente, a las condiciones deplorables que sufren los sectores más vulnerables y a un sistema de salud que muchas veces solo sana de manera selectiva.

Al final del video, se sumaron fotos de la marcha por la interrupción voluntaria del embarazo que se realizó en Buenos Aires el 8 de agosto del 2018.

Además, se produjo una sesión fotográfica de rostros cubiertos para el pañuelo de la campaña, en la cual participaron todxs aquellxs que creen en la causa y la importancia que tiene.

Fue un orgullo participar de este proyecto,  verlo hacer foto a foto, sumarle música y acompañarlo de tan sentida letra.  El producto final, fue digno de emociones y aplausos que recibimos en la 4ta gala de Comunicación. Quienes formamos parte del grupo y llevamos adelante este video somos Aylen Dominguez; Aylen Acosta; Juliana Roldán; Macarena Reyes; Bárbara Serrano y Luciana Peixoto

 

Luego de ver el vídeo, se leyó el siguiente texto

La palabra Aborto
(Luciana Peixoto)
Por muchos años se dijo. Por lo bajo, a escondidas, en la oscuridad, apenas un susurro; entre los rincones de las casas, entre las paredes de clínicas, entre parada y parada de colectivo, se dijo muy bajito y entre poca gente, más bien solos. Más exacto solas.
El aborto estaba ahí, todos sabían de alguien que lo hizo pero jamás era un tema que se tratara en la mesa, está muy lejos de cuestionarse. Tan lejos como si no existiera.
Un día el debate empezó y ya nadie pudo encerrarlo.
Se habló en la mesa, en la tele, en el colectivo, en la escuela, en el kiosco del barrio, entre gente muy mayor, entre los jóvenes. Se habló en la iglesia, entre ateos, se empezó a debatir de la vida, de la salud, educación, derechos y la moral.
Un día saliste a la calle, te subiste al colectivo y viste atado a una mochila un pañuelo verde, el segundo día viste dos, hoy salís y no dejas de ver mochilas con pañuelos atados.
Algunos se indignaron, otros empezaron a cuestionarse muchas cosas. Para otros significó hablar después de años.  Para una madre significó contarles a sus hijos aquella historia de su adolescencia; algunas abuelas no te contaron pero lo vivieron, algunos nos sentamos a escuchar y otros prefirieron mirar para otro lado.
El aborto sucede, las que lo pueden pagar viven, las que no, mueren.
Es triste y ojalá, ojalá no estuviera sucediendo. Pero ahí está, es la realidad. Esa que por años se dejó bajo la alfombra.
Hoy moviliza e interpela a todos.
Para muchas hoy, la palabra ABORTO sigue siendo prohibida, mala, mejor si no se nombra o se actúa como si no existiera.  Pero para nosotras, ya no lo es.
Que sea ley.

 

 

Darnos voz a los jóvenes, nos permite dejarnos escucharnos a nosotros mismos (una tarea difícil, que pocas veces nos permitimos realizar).
Darnos voz es importante.
Gracias por escuchar

 

(*) Estudiante de 6to de Año de la Escuela La Salle de González Catan.

 

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